A mí, siempre me encanto observar la naturaleza. Cuando era niña solía mirar a menudo las nubes, imaginaba historias y como la tierra se veía desde arriba. Lo hacia siempre que tenia tiempo y ya que era niña, siempre tuve tiempo. Observaba también a los humanos expresando sus deseos y emociones. Los eventos que mas me gustaba eran los de música donde bailaban sin miedo... No se detenían por las miradas, pero toda esa energía también me volvía cansada, y yo siempre pensaba "me gustaría ir a la casa de mi abuela". Allí había varios vasos vazios donde yo metía conchas de mar, tierra, mis hojas con dibujos y lo que escribía para sacar el dolor del pecho. Existir era muy pesado y yo deseaba casi siempre quedarme mirando el mar hasta que me convirtiera en pez.
(No tengo acentos en esa computadora, dsl)
